domingo, 4 de noviembre de 2012

El fin de las "Pistolas desintegradoras"


     Todos hemos visto alguna vez películas de ciencia-ficción que tratan sobre extraterrestres, y en un gran número de ellas las pistolas desintegradoras son un elemento fundamental para nuestros "visitantes". Un ejemplo es la película "Mars Attacks", de Tim Burton, una parodia en la que unos extraterrestres llegan a la Tierra para exterminar a todo terrícola que se encuentren a su paso con una especie de pistola que no dejaba ni rastro de sus víctimas.

                                   

     Si tenemos en cuenta la Ley de la conservación de la masa, no habría ninguna posibilidad de reducir un objeto o una persona a la nada más absoluta:

«En una reacción química ordinaria la masa permanece constante, es decir, la masa consumida de los reactivos es igual a la masa obtenida de los productos».


    Sin embargo, la desintegración instantánea no es imposible. Según Einstein, podemos saltarnos la Ley de la conservación de la masa transformando a esta última en energía mediante la  Teoría de la relatividad
(e = m·c², siendo "c" la velocidad de la luz en el vacío), en la que una pequeña cantidad de materia equivale a una gran cantidad de energía.

   Eso es lo que ocurre en las bombas atómicas
. Con la energía desprendida por la desintegración de pequeñas partículas en la escisión en dos de una partícula de uranio, ya se producen efectos enormemente devastadores. Por tanto, serían casi incalculables los efectos de la desintegración de los núcleos completos de todos los átomos de un ser humano.
  
    Otra posibilidad de no dejar restos sólidos sería mediante sublimación, que es el paso de sólido a gas de forma directa, sin pasar por el estado líquido. El problema de este proceso es que sólo puede tener lugar a una presión determinada, la presión de sulimación, la cual es distinta para cada sólido. Tendiendo en cuenta la presión atmosférica de la Tierra, esos extraterrestres no podrían sublimar a los seres humanos: primero nos fundiríamos, luego pasaríamos a estado líquido y finalmente a gas.

    Por tanto, hoy en día las pistolas desintegradoras no serían útiles, ya que además de hacer desaparecer a la persona en cuestión, morirían la gran mayoría de los extraterrestres y demás terrícolas debido a la gigantesca onda expansiva.

   





                       
                                                                                        

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