martes, 20 de noviembre de 2012

Cariño,he encogido a los niños


     Esta famosa película de Joe Johnston trata de un científico e inventor,Wayne Szalinski, que desarrolla una máquina que permite encoger el tamaño de los objetos. Una pelota de béisbol activa accidentalmente la máquina sobre sus hijos, los cuales intentarán atravesar el césped del jardín hasta la casa, convertido ahora en una auténtica "jungla" para ellos.

    
     Tras haber sido encogidos, la hija del científico en su intento de atravesar el jardín se cae accidentalmente en un charco donde su vida corre peligro y está a punto de ahogarse. Pero este hecho resulta un tanto confuso dado el tamaño de nuestros personajes.




     He conseguido rescatar esta imagen de la película, en la que se observa que los niños tienen un tamaño mucho inferior al de una abeja. De esta forma, ¿podría ser posible que la chica se hundiera en el charco del jardín? Tendiendo en cuenta la tensión superficial de los líquidos, la respuesta es que no.

   
     En física se denomina tensión superficial de un líquido a la cantidad de energía necesaria para aumentar su superficie por unidad de área. Las fuerzas cohesivas entre las moléculas de un líquido son las responsables de este fenómeno, pero las fuerzas que afectan a cada molécula son diferentes en el interior del líquido y en la superficie.


     En el interior de un líquido, una molécula está rodeada de moléculas iguales a ella, por lo que existirán fuerzas iguales en todas direcciones. Pero en la superficie, las moléculas sólo tienen vecinas en el interior y en la misma superficie, y no en el exterior (aunque no esté en el vacío, la atracción de las moléculas de los gases es mucho menor). Esto hace que la fuerza de atracción entre las moléculas de la superficie de un líquido con sus vecinas sea mayor, de forma que la superficie de un líquido se comporta como una película elástica.

     Este efecto permite a algunos insectos, como el "zapatero", desplazarse por la superficie del agua sin hundirse, ya que el peso del insecto no es suficiente para vencer la tensión superficial del agua. Y tal y como podemos ver en la foto anterior, el tamaño de los niños es incluso menor al de este tipo de insectos.




     Además, suponiendo que la niña pudiera vencer la tensión superficial del agua del charco y por tanto se hundiera, su ropa no acabaría tan mojada. Para que la ropa se empape es necesario que el agua se divida en gotas tan pequeñas que puedan atraversar los poros de su ropa y para ello se tiene que vencer la tensión superficial.

     Por tanto, si tenemos en cuenta la tensión superficial de los líquidos, ni la niña se ahogaría ni se mojaría su ropa, así que que se podían haber ahorrado un buen trozo de la película que, por cierto, en mi opinión es muy aburrida.

domingo, 4 de noviembre de 2012

El fin de las "Pistolas desintegradoras"


     Todos hemos visto alguna vez películas de ciencia-ficción que tratan sobre extraterrestres, y en un gran número de ellas las pistolas desintegradoras son un elemento fundamental para nuestros "visitantes". Un ejemplo es la película "Mars Attacks", de Tim Burton, una parodia en la que unos extraterrestres llegan a la Tierra para exterminar a todo terrícola que se encuentren a su paso con una especie de pistola que no dejaba ni rastro de sus víctimas.

                                   

     Si tenemos en cuenta la Ley de la conservación de la masa, no habría ninguna posibilidad de reducir un objeto o una persona a la nada más absoluta:

«En una reacción química ordinaria la masa permanece constante, es decir, la masa consumida de los reactivos es igual a la masa obtenida de los productos».


    Sin embargo, la desintegración instantánea no es imposible. Según Einstein, podemos saltarnos la Ley de la conservación de la masa transformando a esta última en energía mediante la  Teoría de la relatividad
(e = m·c², siendo "c" la velocidad de la luz en el vacío), en la que una pequeña cantidad de materia equivale a una gran cantidad de energía.

   Eso es lo que ocurre en las bombas atómicas
. Con la energía desprendida por la desintegración de pequeñas partículas en la escisión en dos de una partícula de uranio, ya se producen efectos enormemente devastadores. Por tanto, serían casi incalculables los efectos de la desintegración de los núcleos completos de todos los átomos de un ser humano.
  
    Otra posibilidad de no dejar restos sólidos sería mediante sublimación, que es el paso de sólido a gas de forma directa, sin pasar por el estado líquido. El problema de este proceso es que sólo puede tener lugar a una presión determinada, la presión de sulimación, la cual es distinta para cada sólido. Tendiendo en cuenta la presión atmosférica de la Tierra, esos extraterrestres no podrían sublimar a los seres humanos: primero nos fundiríamos, luego pasaríamos a estado líquido y finalmente a gas.

    Por tanto, hoy en día las pistolas desintegradoras no serían útiles, ya que además de hacer desaparecer a la persona en cuestión, morirían la gran mayoría de los extraterrestres y demás terrícolas debido a la gigantesca onda expansiva.